La caída de los influencers y el nacimiento de los prescriptores

La llamada “caída de los influencers” no significa que hayan desaparecido, sino que está cayendo el modelo tradicional de influencer basado en muchos seguidores + publicaciones patrocinadas. Hay varias razones:

1.  Saturación. El usuario recibe continuamente publicidad, recomendaciones y colaboraciones. Cada vez resulta más difícil distinguir una opinión auténtica de una campaña pagada.

2.  Pérdida de credibilidad. Cuando una persona promociona demasiadas marcas diferentes, su autoridad disminuye. El consumidor empieza a preguntarse: “¿Lo recomienda porque realmente le gusta o porque le pagan?”

3.  Los seguidores ya no equivalen a influencia. Un perfil con 500.000 seguidores puede generar menos ventas que un creador pequeño con 15.000 seguidores muy vinculados a un nicho.

4.  Cambio del algoritmo. Instagram, TikTok y YouTube priorizan cada vez más el contenido que consigue retención, interacción y visualizaciones, no simplemente el número de seguidores.

5.  El auge de los microinfluencers y creadores especializados. Para una empresa puede ser mucho más rentable trabajar con 5 creadores de 10.000 seguidores que con uno de 500.000.

6.  La inteligencia artificial está aumentando la saturación de contenido. Hay muchísimo contenido producido rápidamente y esto hace que la autenticidad y la personalidad tengan todavía más valor.

7.  El consumidor busca comunidad, no solamente famosos. Está creciendo el valor de las personas que enseñan, explican, prueban productos, cuentan experiencias y responden a su comunidad.

Pero hay algo todavía más interesante:  Yo no hablaría tanto de “la caída del influencer” como de “la transformación del influencer en prescriptor”.

 

El influencer tradicional decía:

“Mira cuánta gente me sigue.”

El nuevo creador tiene que demostrar:

“Mira cuánto confía mi comunidad en mí y qué consigo que haga.”

Y esto tiene una relación enorme con ventas y neuromarketing: la autoridad ya no procede solamente de la popularidad, sino de la confianza, la especialización, la prueba social y la experiencia personal.

Para un negocio local —por ejemplo, un restaurante de Cádiz— puede ser mucho más potente un creador gastronómico pequeño que haga que 30 personas vayan al restaurante que un influencer con 300.000 seguidores que consiga 100.000 visualizaciones pero ninguna reserva.

 

Yo no hablaría tanto de “la caída del influencer” como de “la transformación del influencer en prescriptor”.

 

Hoy, tener cientos de miles de seguidores no garantiza tener capacidad real de influencia.

Y aquí aparece una figura mucho más interesante para la neuroventa:

EL PRESCRIPTOR

El prescriptor no necesita ser famoso.

Necesita ser creíble.

No necesita millones de seguidores.

Necesita que un grupo de personas confíe en su criterio.

No vende necesariamente el producto.

Hace algo mucho más poderoso:

reduce la incertidumbre del comprador.

 

  

 

 

DEL “MÍRAME” AL “CONFÍA EN MÍ”

Podríamos resumir la evolución en tres etapas:

PRIMERA ETAPA

PUBLICIDAD

“Compra esto.”

SEGUNDA ETAPA

INFLUENCER

“Yo lo uso.”

TERCERA ETAPA

PRESCRIPTOR

“Yo lo conozco, lo he probado y creo que puede ayudarte.”

La tercera fórmula es mucho más poderosa porque introduce experiencia y criterio.